Pero siempre escribí

viernes, 3 de marzo de 2017

Danza

Tus manos en mi cintura, las mías en tu cuello,
nuestros rostros tan cerca que mi piel se erizaba de sentirte
Mis ojos fijados en los tuyos, como si fueran lo único que existe en el mundo,
nuestros pies danzan al ritmo del silencio y de nuestra respiración

Tanta intensidad, tanta pasión
confinada en dos cuerpos, en dos almas
que tuvieron la suerte de encontrarse, de coincidir
y que ahora no hacen más que irradiar luz hacía donde antes no la había

Y ahí, en ese preci(o)so instante
mis labios esbozan la sonrisa más pura,
la cual es y va a ser siempre mi más sincera declaración de amor.


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