Pero siempre escribí

jueves, 23 de febrero de 2017

Para vos II

Un sensación extraña me inunda el pecho, como si me estuviera cayendo en un pozo profundo (eterno) del que sé que jamás voy a salir. 

Lo primero que se me cruza por la cabeza es que no puedo quedarme ahí porque necesito verte; tal vez si en el pozo estuvieras vos me hubiera quedado con gusto. 

Pero no es el caso, en mi mente vos estas a miles de años luz de acá y a mí cada segundo que pasa se me hace infinito. 

De repente siento una brisa fresca en la cara y como acto reflejo agarro fuerte las sábanas que cubren nuestros cuerpos y abro mis ojos.

Al principio lo único que hay es negro, todo negro. 

Al cabo de unos segundos comienzo a dilucidar las maderas del techo, la franja de luz que ingresa entre las cortinas y por último a vos, con tu mano sobre mi cintura y tu expresión de paz.

 Me acerco de a poco, como si no correspondiese que lo que hiciera, porque estaría profanando una obra de arte. 

Ahora las distancias que nos separan son la de nuestras narices.

Así, piel con piel, sintiendo tus latidos unirse a los míos, cierro los ojos

Y por fin, 

Sueño.


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