Pero siempre escribí

viernes, 30 de diciembre de 2016

Cambio y revolución

Para mí el dos mil dieciséis fue un año liberador, aprendí más de mi misma en estos doce meses que en los anteriores dieciséis años. Bah, eso es un poco verdad un poco mentira, no es justo para los otros años que me ofrecieron tantas cosas bellas y tantos cambios de cabeza darle el mérito a este únicamente.

Sin embargo estoy profundamente convencida que este año abrí la cabeza y el corazón como nunca. Hoy, último día, puedo decir (y muy orgullosa de esto) que veo las cosas completamente distinto que hace trescientos sesenta y cinco días atrás.

Arranque este año cómoda; un grupo grande y estable de amigos, gustos definidos, una carrera definida, todo arregladito y prolijo.

No sé que pasó en mi cabeza antes de este momento. Pero lo que sí sé es que un día estaba sentada en la tercer hora de la mañana, escuchando sobre como mi (ahora) querido Marx revolucionó la forma de analizar al mundo, y me di cuenta de algo. Quería saber más.

Yo, que por tanto tiempo había estado diciendo que la política era sólo un pasatiempo, que no me gustaba ningún partido, que no era lo mío. Pero que irónicamente seguía escribiendo en mis cuadernitos mi opinión sobre las cosas, porque no tenía permitido expresarla. Yo, que espero desde que tengo memoria a que todos se vayan a dormir para pararme adelante del espejo a recitar discursos arengando sobre la liberación y los derechos. Que disfruto de los debates casi tanto como de respirar.

Me encontraba en un gran limbo, perdí todo tipo de seguridad sobre mis gustos, sobre mi persona. La chica que siemprequisoserveterinaria se dio cuenta que no era así. Pero ¿Y que hago? Contaba los segundos para salir de ver ovejas e ir a trabajar, o simplemente a sentarme a leer a Jauretche en el balcón de mi casa. No me importaba donde ni como, pero yo quería política. Estaba segura.

Igual esperen, me estoy adelantando. Lo hago parecer como si fuera muy simple pero en realidad ese limbo duró muchos meses. Es por eso que este año aprendí a estar cómoda con estar perdida, con la incertidumbre. Empecé a disfrutar la fluctuación de gustos, me encantaba ver como de a poco me transformaba en alguien distinto.

Como una especie de haz de luz bajo un proyecto con el que yo venía soñando hace mucho, hacer un Centro de Estudiantes. Suena como una pavada, ¿Cómo puede un Centro lograr que te decidas por un rumbo de vida completamente distinto? Si contesto miento porque la verdad es que no sé.
Lo que si sé, es que junto con ese centro vinieron cosas que yo necesitaba, y mucho, sólo que en ese momento no lo sabía.

Ahí, justo en ese momento, se abrió una puerta hacia un mundo totalmente nuevo para mí. Empecé a aprender sobre un mundo nuevo, y me empecé a dar cuenta que no había cosa que me gustara más que aprender sobre el.
Casi dos meses después de haber empezado el centro decidí cambiarme de colegio.

En general cuando llego a esta parte del año la gente abre mucho mucho los ojos y pregunta "No es como un poco, no sé... ¿Extremista?"

Exactamente. Este año me enseño que los riesgos pueden llegar a ser muy interesantes. Y siempre fui de la filosofía de que no hay que sufrir, si algo no te hace más feliz y otra cosa sí ¿Qué te retiene a dar un salto hacia la felicidad?

Ya para estos momentos había tenido más de una crisis en mis amistades. Algo que para mí persona es terrible. Yo sentía que mis amigos eran mi oxígeno, eso que tiene que estar cuando el resto se va.
Me di cuenta que no es necesariamente tan así, y sobretodo que no hacen falta veinte tanques de oxígeno, con cuatro o cinco sobrevivimos todos. También comprendí que la amistad aparece donde uno menos lo espera, así que es mejor no pensar tanto, y ver a donde nos lleva todo; que en general, siempre es a buen puerto.

Acá empieza algo muy importante, el amor. Y sí, de este momento en adelante todo lo que escriba (y todo lo que piense pero no me anime a escribir) es sobre vos.
La persona que me abrió la cabeza aún más que todos los libros que leí, y todas las personas que conocí. Ahora puedo decir que gracias a vos me levanto todos los días y veo y siento todo diferente. Me llevaste a los lugares a los que siempre quise ir pero nunca pude, me mostraste la vida que siempre soñé con tener, pero que nunca supe como conseguir.
Me acompañaste y me acompañas en todo y a todo. Porque eso sos vos, mi compañero.
Sin vos no hubiera tenido la seguridad para tomar las decisiones que tomé este año, sin vos me atrevo a decir que todo hubiera tenido un resultado completamente distinto.
No me voy a cansar nunca de decirte lo mucho que te amo, y de agradecerte, por aparecer y por revolucionarme la vida como lo hiciste.

Este año fue un sube y baja de emociones, decisiones, miedos y alegrías. Me enseñó a dar más que a recibir, a disfrutar de perderse. y también de encontrarse. A no asustarse con los cambios, a adaptarse. Me enseñó a pensar, a saber despedirse sin miedo porque las despedidas no siempre son finales. Y por sobretodo me enseñó a ser feliz.

Este año fue el cierre de una etapa hermosa, de la cual no me llevo nada más que los mejores momentos y las mejores personas de mi vida, que sé que me van a acompañar en esta nueva etapa y en todas las otras que vengan después.
Sepan que me salvaron la vida, y que les voy a estar eternamente agradecida a cada uno de ustedes por hacerme la persona feliz que soy hoy.

Hasta siempre bello año, y que vengan muchos mas....

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