Pero siempre escribí

miércoles, 6 de julio de 2016

Cuenta regresiva

Día cero. Faltan sesenta. Sesenta no es nada. Bah ¿Sesenta qué? Igual no viene al caso, porque sesenta semanas o sesenta segundos duelen por igual. Aún así te cuento, sesenta días.
Sesenta días sin vos, para una vida con vos. Me parece un buen trato, en teoría. Pero en la práctica me levanto todos los días y escribo un palito más en la pared, cual presa.
¿Presa de qué? pensarás. Presa de mí, de mi pensamiento, pero sobretodo presa de mi culpa. de saber que lo que hago está mal, y aún así estar convencida de que nos va a hacer tan bien.
Y por eso sigo encerrada en una celda, con la llave en la mano. Estoy esperando que me digan que puedo salir, que me liberen, para ir a buscarte.
Mientras, yo, sigo contando días
y mientras, vos, seguís viviendo.

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