Pero siempre escribí

viernes, 17 de junio de 2016

Musa

Y yo me muero. Muero tratando de ser tu musa. Muero al escuchar tus melodías describir de forma tan acertada a alguien, que no soy yo.
Nuestras almas están destinadas a ser semejantes y sin embargo a diferir en espacio-tiempo. Cuando yo voy, vos ya te fuiste, somos dos caras de una misma moneda, juntos, sin embargo incapaces de darse cuenta de la importancia del otro.
Como un sueño lúcido en el que te persigo y nunca te encuentro, pero tampoco me canso de perseguirte.
Y así me decido a seguir, porque es preferible la esperanza -por más falsa que sea- de un mundo con vos que la certeza -realista- de verte irte para nunca volver.

De a poco tus versos se apagan, y yo sueño, porque ahí, aun luego de tanto tiempo, tus melodías para otra siguen sonando y mis lágrimas para vos, siguen cayendo.

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