Pero siempre escribí

domingo, 24 de enero de 2016

El final

Esta vez sin discusiones, sin conexión y con demasiadas palabras, todo termina.
Y termina por decisión propia.
No puedo evitar acercarme, porque ya después de tanto tiempo es algo normal en mí, pero vos me rechazas como tantas otras veces.
Y ahí comienzo, comienzo a hablar – de más como siempre-.
Tu cara cambia de expresión, como si te costara creer que estoy cumpliendo con mi palabra, que estoy tomando una decisión que me favorece a mí y no a vos y que tus oportunidades que parecían infinitas no lo eran.
No me debes nada, y yo tampoco. Tal vez un par de días en los que esperaba tu atención impredecible pero terminaba sola con tu perdón y la promesa nunca cumplida de prestármela en un futuro cercano.
Te dejo libre, te desato. Te desato de mis males, de mis sueños, de mis proyectos, de mis angustias, de mis risas infudamentadas, de mis pequeños ataques de celos, de mi amor, de mi día a día, de mí.
Sera difícil despedirme de todo – aunque siento que lo vengo haciendo hace mucho, poco a poco-  de los encuentros, los abrazos, las charlas.
Las primeras, las únicas y las últimas veces de todo. Creo que no me las acuerdo todas, y cuando las recuerdo me inunda una nostalgia que me hace dudar de mi decisión,  pero así me dijeron, y me digo, que tienen que ser.
Me despido con el mejor de los recuerdos y la más grande de las sonrisas
Así que un placer coincidir en esta vida y espero que nos encontremos en otra.

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