Pero siempre escribí

miércoles, 27 de enero de 2016

Feliz

Ese momento fue lo más cercano a la perfección que tuve en mucho, mucho tiempo. 
El mar caliente, bandera roja, y esa playa que creo es la más linda que vi. 
Rodeada de piedras, todas llenas de cavernas y recovecos - que recorrimos de punta a punta- cuidándonos de las piedritas y juntando caracoles. 
Eramos siete personas caminando de un lado a otro en ese lugar símil pasadizo, en el que más de una vez quedamos encerrados entre mar y piedra, con cada vez menos playa para caminar. Pero a diferencia de lo que decía la bandera era un mar que te invitaba a entrar y hacía todo un poco más divertido. 
Alrededor de la playa se encontraban bancos y bares, casi o completamente vacíos, con autos que parecía que iban a caerse en cualquier momento al mar, como si ellos tampoco quisieran perderse de ese momento. 
Y el cielo, con nubes que parecía que se podían agarrar; y el atardecer, todo hermoso.
Caminando por esa playa, con esa gente, me sentí completa, en paz, y extremadamente feliz.
Un momento mágico que pedía a gritos una foto (y una pequeña descripción), para no darme el lujo de olvidarmelo jamás.

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